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Tijas de Bicicleta - Guía de Compra

Aprender a regular el centro de gravedad de nuestro cuerpo requiere mucha práctica, y más cuando te encuentras en medio de una ruta llena de altibajos. En esos momentos, la tecnología puede echarte una mano, siendo la tija de la bicicleta el complemento más oportuno. Conocidas, principalmente, por regular la altura del sillín, las tijas se ofrecen en distintas longitudes y recorridos. Aunque todas cumplen la misma función, los resultados que obtienes varían según sus características. ¡Elegirla no es tarea fácil! Leer más

¿Qué es y dónde está la tija de la bicicleta?

La tija de la bicicleta es un componente en forma de barra que une el sillín con el tubo del asiento. Su diseño permite regular la altura del sillín y probar así distintas posiciones. De este modo, conseguirás que tu eje de gravedad esté preparado para la superficie que recorras.

La tija de bicicleta se instala a una altura concreta y solo se cambia en caso de avería o mantenimiento. La idea es que la dejes en un punto cómodo para la variedad de ciclismo que ejercites. Este confort puede mejorarse con tijas con suspensión, una solución más que solvente contra los baches. Otra opción aún más sofisticada son las tijas telescópicas, capaces de regular la altura sobre la marcha y a través de un simple botón o palanca.

Características de la tija de bicicleta

Las tijas de bicicleta son un componente de la bicicleta que requiere mucha atención, en especial, cuando sustituyes la que venía de serie en tu bici. Tienes que fijarte bien en la compatibilidad con el cuadro y el sillín, ya que, con tantos modelos disponibles en el mercado, esta no puede darse por sentada.

En el caso del sillín, échale un vistazo a su cierre, ya que cuentan con diferentes medidas. Los hay con tornillo, más firmes, y con palanca, más prácticos. Tenlo en cuenta para tener a mano las herramientas adecuadas durante la instalación. Aunque no lo creas, la elección del cierre de sillín también influye en tu comodidad.

Respecto al cuadro, lo fundamental es tener sus medidas presentes en todo momento. Contrasta la medida del cuadro antes de comprar la tija de bicicleta, aunque no temas, existen una serie de estándares que te lo pondrán más sencillo. Las medidas habituales de las tijas son: 27,2 mm, 28,6 mm, 29,8 mm, 31,6 mm, 33 mm y 34,9 mm. Algunas marcas ofrecen otras medidas, pero responden a un uso específico y, sobre todo, minoritario.

Materiales habituales en las tijas de bicicleta

Los materiales en los que ha sido construida la tija de bicicleta te permitirán establecer una estrategia exitosa. Los más habituales son el aluminio, el acero y el carbono. El aluminio es sin duda el más popular, está presente en la mayoría de bicicletas del mercado por ser un material económico y resistente. El acero, por su parte, está orientado a bicicletas de uso recreativo, donde el peso total de la bici tiene menos trascendencia. El carbono, en cambio, es ultraligero, pero acostumbra a ser débil y se deja afectar más por las torsiones y el deterioro que el recorrido ejerce sobre él. También es el más caro de los tres, por lo que acostumbra a verse en bicicletas profesionales y aquellos aficionados que se dan un capricho de vez en cuando.

Cada disciplina agradece un material distinto. Por ejemplo, el aluminio va de maravilla para las bicis de montaña, acostumbradas a la agresividad del recorrido, como se aprecia en las tijas de BMX. En cambio, en bicicletas de carretera, la elección coherente es el carbono, ya que la posibilidad de recibir impactos graves es muchísimo menor. Aparte, puedes beneficiarte de una considerable reducción de peso.

Medidas de la tija de bicicleta

La elección de la tija de bicicleta depende, además de si es una tija para carretera o una tija para MTB, de tus proporciones. La tija que compres ha de facilitar diferentes posiciones sobre la bici y, por lo tanto, a más alto el ciclista, mayor la longitud visible de la tija.

Recuerda que, al ajustarse, una parte de la tija queda oculta dentro del tubo. Esta proporción puede variar, así que tenlo también en cuenta de cara al cálculo de la longitud total. La cifra por la que apuestes tiene que ser exacta, muy estudiada; de nada sirve esconder el excedente de tija dentro del tubo, ya que, de este modo, el cuadro se vuelve más rígido, más incómodo, y crecen las posibilidades de que surjan incompatibilidades a causa de una rebaba o un defecto de diseño (propio de bicicletas de gama baja, que no han sido pensadas para una excesiva personalización). Del mismo modo, si te quedas corto con la longitud de la tija, quizá pienses que puedes solucionarlo insertando menos tubo en el cuadro. Error. Este “apaño” reduce la cohesión estructural del conjunto y te será más incómodo. Probablemente, tengas que inclinarte más ante el manillar y, en caso de accidente, puede partir la tija en dos como si fuera el mástil de un barco en una tormenta.

Mantenimiento de tijas de bicicleta

La tija, por la función que desempeña, y si la realiza correctamente, no suele cambiarse con la misma frecuencia que requieren otras piezas. Por ello, al mantenerla en la misma posición durante meses corres el riesgo de que esta se atasque. Al igual que otros componentes de la bicicleta, sufre los efectos del deterioro, como las salpicaduras de agua y barro y el constante polvo de las rutas de carretera y montaña. Esta suciedad puede enquistarse en la tija o en el cierre del sillín, dándonos guerra en el momento en que decidamos cambiarla por una nueva o volverla a regular por higiene postural.

Al igual que con otras piezas, la limpieza y el engrasado da buenos resultados, aunque con este último hay que tener cuidado, ya que la grasa, dependiendo de la marca y su calidad, puede dejar residuos que, a la larga, también se sequen y generen nuevos problemas.

La limpieza de una tija ha de ser metódica; el cariño ha de ser idéntico a la hora de secarla, así como la elección de los trapos para hacerlo, ya que algunas fibras dejan hebras que luego pueden entorpecer el ajuste de la tija de bicicleta.