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Bicicletas de Descenso y Freeride - Las Reinas de la Montaña

Dentro del ciclismo de montaña, el descenso y el freeride son dos disciplinas exigentes que requieren unas bicicletas a la altura. Mientras que la tecnología de las bicicletas de descenso está orientada a la absorción de impactos a una velocidad elevada, las bicicletas de freeride se enfocan a la superación de terrenos difíciles mientras llevas a cabo un sinfín de trucos. Las bicicletas de descenso y freeride son resistentes, ágiles, dotadas de una capacidad de respuesta que determina el éxito o el fracaso de tus acrobacias. Leer más

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¿Por qué las bicis de descenso y freeride van de la mano?

Este tipo de bicicletas presentan un diseño muy parecido ya que su uso tiene muchos elementos en común. Ambas están destinadas a un ciclismo muy técnico, donde el control lo es todo. No son bicis con las que puedes pedalear durante horas y horas, en especial las de DH, ya que la mayoría de descensos no se prolongan más allá de 3-5 minutos.

En ambos casos, la doble suspensión es fundamental para obtener buenos resultados tanto en estabilidad como velocidad. Las bicicletas de downhill y freeride tratan de sacarle el máximo recorrido a este componente para evitar la contundencia de los impactos contra el suelo.

En cuanto a materiales empleados en su fabricación, destaca el aluminio, aunque se suele unir al carbono. La combinación ganadora es un triángulo delantero de carbono por su peso ligero y su enorme respuesta y un triángulo trasero de aluminio por su fortaleza.

Las bicicletas de descenso y freeride constituyen una categoría propia dentro de las bicis de MTB. Están emparentadas con las bicicletas de all-mountain y las bicis de enduro, si bien el uso de estas es más prolongado y no están sometidas a la tensión de tanto truco.

Características de las bicicletas freeride

El freeride o estilo libre es una disciplina dentro del ciclismo de montaña caracterizada por los saltos y los trucos en circuito o sendero adaptados. Como modalidad orientada a la competición, tu desempeño determina el veredicto de los jueces. Lo artificioso del recorrido obliga a utilizar bicis de montaña que respondan bien en todo tipo de situaciones, ya que, lo más probable, es que acabes pasando por superficies tales como la tierra, la madera o el metal de algunas rampas. Además, al ser un ciclismo basado en trucos y acrobacias, es el rider quien tiene la última palabra al escoger el modelo que representará su estilo, condicionado en todo momento por la suspensión de la bici, posiblemente, tu mejor amiga cuando trates de “aterrizar” un salto. Lo habitual en estos casos son suspensiones con un recorrido de 180-200 mm.

Las bicis de freeride presentan un cuadro de geometría corta para que facilite una postura cómoda en los descensos. También apuesta por la maniobrabilidad, la capacidad para corregir rápido nuestros movimientos en caso de que nos llevemos una sorpresa en el recorrido.

Este tipo de bicicletas trata de optimizar el peso sin sacrificar resistencia. Al ser un ciclismo de esencia acrobática en el que la alta velocidad viene de la mano de las alturas que se alcanzan, los malos aterrizajes son viables. Para minimizar los daños, la robustez de la bici es crucial, así como la inversión en protecciones por parte del ciclista. Coderas, rodilleras, cascos integrales y otras medidas son lo más habitual y necesario en cualquier circuito freeride, ya sea natural o construido.

Características de las bicicletas de descenso

Las bicis de descenso destacan por su maniobra, por la facilidad con la que encaran los obstáculos sin perder velocidad ni reducir su ya de por sí considerable resistencia y durabilidad. Estamos ante un producto que tiene que aguantar todo lo que le echen y que también está sometido a la amenaza de un desgaste prematuro.

El peso está entre sus desventajas, ya que pueden superar los 18 kilos con facilidad. También su autonomía, ya que fuera del descenso acostumbran a ser bicis incómodas y bastante ineficaces para otro tipo de usos. En general, son bicicletas costosas, de gama alta debido a su especificidad, pero que chiflan a todos aquellos ciclistas que se embarcan en esta disciplina tan emocionante.

A nivel técnico, las bicicletas de descenso presentan las siguientes características:

  • Manillar largo y con doble altura, propio de una postura agresiva que combina velocidad con capacidad de reacción. Esta viene de la anchura del manillar, que llega hasta los 800 mm.
  • Ruedas de 27,5”. Años atrás, el estándar fue 26”, pero nada detiene a marcas y usuarios a emplear hasta ruedas de 29”. En todos los casos, los tacos de estas cubiertas son una obligación, a ser posible, separados para optimizar al máximo los cambios de terreno.
  • Cubiertas con sistemas antipinchazos, ya que lo habitual en el downhill es rodar con una presión más baja a la habitual. Esta medida garantiza una mayor tracción general.
  • De 7 a 10 marchas en sistemas monoplato. Este sistema te beneficia en lo siguiente: reduce peso, no emplea el desviador delantero, cuenta con guía de cadena (evita descarrilamientos) e incluye protecciones adicionales.
  • Frenos de disco o cualquier otro sistema de frenado que sea ágil y preciso, como el hidráulico de cuatro pistones. Ten en cuenta en tu estrategia que el 70% de las frenadas se realizan con el freno delantero y un 30% de ellas con el trasero.
  • Geometría relajada para que brazos y piernas no sufran en exceso. La tensión del cuerpo reduce el control que tienes sobre la bicicleta. Como esto del downhill es, en el fondo, una disciplina progresiva y en la que te cansarás de hacer intentos e intentos hasta que salga bien, la comodidad es aquí sinónimo de seguridad, así que, ante la duda, te sale más a cuenta detener la bici, bajarte de ella y evaluar los siguientes pasos a dar.