Devolución gratuita
Más de 800 marcas
Envío gratuito a partir de 100 €6

Bielas de Bicicleta: Qué Son y Cómo Funcionan

Los procesos que transforman nuestro pedaleo en movimiento pasan por las bielas. Entender su funcionamiento nos permitirá mejorar nuestra marcha, así como ganar valiosos segundos en competición. Al formar equipo con otras piezas, hay que atender especialmente a sus especificaciones, donde encontramos diferentes medidas y materiales que pueden establecer una diferencia de rendimiento. Leer más

¿Qué es una biela de bicicleta?

La biela es un componente de la transmisión de la bicicleta. Gracias a ella transmitimos la fuerza que ejercemos con el pedaleo hasta el eje del pedalier. A partir de ahí, esa energía se deriva a todo el sistema de transmisión, culminando en la rueda trasera que, al moverse, iniciará el desplazamiento de la bicicleta.

La biela, para funcionar correctamente, ha de llevarse bien con platos, pedales, cadena y piñones. Su elección respecto a estos componentes es fundamental, así como el modelo de bicicleta en la que se instalan. Aunque sean sutiles, existen diferencias entre las bielas de carretera, la bielas de MTB y las bielas de BMX. Normalmente, estas diferencias vienen de las medidas, de la longitud, en la que intervienen el tipo de bicicleta, las dimensiones del ciclista y de la propia bici.

Las bielas reciben muchos nombres. La más habitual es “manivela”, ya que por su forma recuerdan a una. La bicicleta incluye dos bielas, dispuestas en un ángulo de 180 grados. Sirven de nexo entre el plato, los pedales y el eje del pedalier, de ahí que destaquen por su disposición estratégica. En el caso de los platos, las bielas pueden albergar hasta tres, siempre dependiendo del tipo de bicicleta.

Las bielas forman parte del llamado conjunto bielar o bielado.

¿De qué materiales está hecha una biela de bicicleta?

Existen tres materiales principales: aluminio, carbono y acero. Los dos primeros son los más populares por su ligereza, mientras que el tercero acostumbra a verse menos y solo aparece cuando los componentes requieren robustez. Existen materiales adicionales, aunque estos dependen de los fabricantes, que siempre andan a la zaga de nuevas técnicas y materias primas que revolucionen unos diseños ya de por sí muy sofisticados.

Como la reducción de peso es importante, casi la totalidad de las bielas del mercado presentan un interior hueco. Eso sí, si escogiste bielas de aluminio, ten en cuenta que es un material menos resistente que el resto, por lo que cualquier cambio de la biela tendrá que hacerse con cuidado y herramientas específicas que encajen las rocas con precisión, ni dejándolas flojas ni dándolas de sí por un exceso de fuerza.

Medida de la biela

Factor fundamental en caso de que tengas o quieras reemplazar las bielas de tu bicicleta. En sí, es un tema complejo, ya que los expertos no se ponen de acuerdo con sus medidas, con diferentes acercamientos según la época y con un poco de verdad en todos ellos.

Años atrás, se aseguraba que la biela dependía de la altura del ciclista y del uso, ya que las bielas de competición solían ser más largas. De ahí, se empezaron a medir respecto a la distancia de la entrepierna, con una serie de fórmulas matemáticas que, en principio, deberían proporcionarte la distancia correcta. La cosa se complica cuando tenemos en cuenta la circunferencia de una pedaleada completa, donde todas estas bielas extra largas obligan a corregir la postura sobre la bici, casi siempre, por medio de ajustes en el sillín. El problema viene de esta nueva postura, en la que, si no tenemos cuenta, podemos acabar con tendinitis o lesiones de rótula.

En cualquier caso, no estás ante una decisión superficial. Realiza todos los cálculos posibles y, si puedes, consulta con otros ciclistas o profesionales. Al compartir experiencias y contrastarlas con la tuya propia llegarás a más conclusiones favorables que yendo solo por tu cuenta.

Cómo calcular el Factor Q

El factor Q es un concepto poco conocido del ciclismo. Representa a la distancia existente entre pierna y pierna al pedalear. Dentro de este factor, nos interesa el factor Q máximo, determinado por la distancia entre las bielas, siempre desde la altura de los pedales. También es importante el factor Q mínimo, la distancia entre el pie y la biela. Estas tres cifras explican que tu pedaleo sea más o menos cómodo.

Para calcular el Factor Q, primero debes medirte. Comienza por la distancia entre las crestas ilíacas. La cresta ilíaca es el borde superior del ilion, el hueso más importante de la región pélvica. Sus crestas son discernibles, tú mismo puedes palparlas.

Toma nota de la cifra resultante y contrástala con las rodillas y los pies. Aquí pueden aparecer diferencias, ya que los malos hábitos posturales están al orden del día y pocas personas pueden decir que adoptan una postura totalmente simétrica. En cualquier caso, al contrastar estos tres puntos te harás una idea rápida del conjunto.

A partir de ahí entran en juego las bielas. Compara la distancia de antes con las de estas piezas y, si coinciden, tendrás la confirmación de que tu posición en la bici será más cómoda y, a la larga, más saludable.

El ajuste de las bielas es uno de los parámetros biomecánicos a tener en cuenta durante el ciclismo.

Cuidado de las bielas de la bicicleta

Más que las bielas en sí, las roscas que estas incluyen requieren atención especial. Son piezas que trabajan desde la fricción, así que es muy fácil inutilizarlas. Conviene que siempre estén limpias y engrasadas, que emplees herramientas específicas para extraerlas y apretarlas. Al igual que no deseas romperlas de buenas a primeras, tampoco interesa sufrir un accidente porque han quedado flojas.

Cuando las montes, ten en cuenta que la biela derecha es distinta a la izquierda. No suelen ser intercambiables. Eso sí, las marcas acostumbran a indicar cuál corresponde a cada lado.
En sí, el cuidado de las bielas está basado en la higiene y en la atención que has de poner al instalarlas. ¿Por qué es tan importante? Por economía, ya que, aunque existan muchos modelos compatibles, es probable que si se echa a perder tengas que dedicarle horas a la búsqueda de un recambio exacto o, peor, cambiar más piezas del conjunto bielar.