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Bombas de CO2 - Recupera Presión de Forma Rápida y Efectiva

Las bombas de CO2 son una parte indispensable de tu kit antipinchazos. Porque puedes ser un hacha reparando cubiertas dañadas pero, ¿cómo devolverles su presión original? En estos casos, la bomba de CO2 resuelve en un momento lo que, con otras bombas, tardarías más en solucionar. Además, son pequeñas, manejables y lo bastante sofisticadas como para optimizar el aire que contienen y poder usarlas en varios usos. Todo depende del modelo, de si empleas o no un adaptador y si tu bici viste ruedas tubulares. Variados factores que no le restan protagonismo a una herramienta pequeña pero poderosa. Leer más

¿Cómo funcionan las bombas de CO2?

Los cartuchos de CO2 son pequeñas bombonas para bici que contienen dióxido de carbono a presión. Funcionan como un spray convencional, salvo por el adaptador que requieren para introducir el aire en la cubierta. Lo más habitual es que sean de un solo uso, a no ser que incluyan un dosificador que te permita regular la expulsión del CO2. En caso contrario, se trata de un todo o nada, ya que la mayoría de estas bombonas son de usar y tirar y cualquier error puede echar a perder el inflado.

La estructura de la bomba acostumbra a ser de aluminio en diferentes variedades y tratamientos. La idea es que sea resistente y no resulte peligrosa en una caída.

Por su parte, la válvula suele ser compatible con la mayoría de cubiertas del mercado. Incluso las cubiertas tubeless pueden beneficiarse de este método de inflado rápido y seguro.

El adaptador necesita de una pequeña rosca para funcionar. Hay que desenroscarla antes de abrir la válvula. También incluye un tope que te indica cuándo parar con el enroscado y, así, una vez fijo, la bomba queda perforada y comienza la salida del aire.

¿En qué momento usar una bomba de CO2?

La bomba de CO2 es importante tras un pinchazo. Devolverá la presión necesaria a la rueda dañada. En caso contrario, es posible que estemos hablando de una avería superior al pinchazo, un roto que te conviene parchear o llevar al taller.

De todos modos, incluso cuando la bomba cumple con su cometido, quizá tendrás que ayudar a que la cubierta recupere su forma original, aunque esto implique usar los pulmones. Recuerda que, aunque se vendan en distintas capacidades, las bombonas de CO2 ofrecen una cantidad de aire limitada, pensada para pérdidas puntuales. Para pérdidas mayores, son más recomendables las bombas de aire.

Tipos de bombas CO2

Las bombas de CO2 se dividen en varios formatos. Con cada uno se trata de resolver diferentes niveles de averías. En carretera, es posible que sea suficiente con una bombona de 16 gr., mientras que en disciplinas con mayor tendencia al pinchazo, quizá te convengan tamaños superiores. Ocurre en el gravel o en variantes en las que intervienen ruedas voluminosas.

Las bombas de CO2 con dosificador, al ser un método más efectivo, vienen en envases individuales, mientras que el resto, las que no incluyen el adaptador (aunque sí rosca), se ofrecen en paquetes que oscilan entre los 5 y los 20 cartuchos. Dependiendo de las circunstancias de la avería, las primeras veces necesitarás más de una bomba. No te culpes si fallas al comienzo y desperdicias algunos cartuchos: la operación no es sencilla.

Aun así, si las bombas individuales te dan mucha guerra, también puedes comprar el adaptador por separado. Algunos modelos incluso vienen con un medidor de presión que te indica con claridad cómo está yendo el proceso.

En cualquier caso, las bombas de CO2 y los accesorios que duplican su efectividad ocupan poquísimo espacio, son muy manejables y puedes aprender a usarlos en poco tiempo. Y aunque se te diera fatal, inclúyelos igualmente en tu kit antipinchazos, porque encontrarás mucha solidaridad en la carretera y otros bikers pueden echarte un cable.

Algunos ciclistas han sabido ver más allá de la función básica de las bombas de CO2 y las emplean para talonar cubiertas tubeless. La presión que los cartuchos ejercen es tan súbita y efectiva como los efectos de un compresor profesional. Naturalmente, también requiere práctica, pero como improvisación no tiene desperdicio.

Consejos y precauciones al usar una bomba de CO2

Los cartuchos de CO2 tienen un elemento de peligro en manos de niños y personas inexpertas. Al contener gas comprimido, se han de manipular con cuidado, vigilando siempre de que el orificio de salida del aire no apunte directamente a cuerpo y cara.

En todo lo posible, hay que evitar las fuentes de calor, pues el envase, al estar presurizado, podría explotar. Este calor a evitar puede ser desde de una llama concreta a la exposición directa del sol. En resumen, no es recomendable exponer los cartuchos a temperaturas superiores a 48ªC. El sobrecalentamiento también puede venir de un mal almacenamiento, como dejar la bomba de CO2 en un vehículo cerrado o en las alforjas de la bicicleta durante muchos días. Si es posible, procura guardarlas en un espacio fresco siempre que no le des un uso.

Al transportar los cartuchos de CO2, emplea bolsas para bicicleta y evita los bolsillos del maillot. Por su forma, tienden a deformar la prenda y, en caso de caída, te podrías clavar la punta en la espalda. No solo el recipiente es peligroso, también el dosificador, que puede llegar a ser más doloroso si cabe.

El manipulado también es importante, ya que, al expulsar el aire, la bomba tiende a congelarse. Es un frío intenso que genera quemaduras, así que mejor no tocar el cartucho mientras lo utilizas, a no ser, claro está, que emplees guantes.

Como buen pulverizador, las bombas de CO2 requieren reciclaje específico. Pueden depositarse en los contenedores amarillos. En caso de que aún contenga aire, llévalas al punto verde más cercano.

Atiende a la especificaciones de cada bomba de CO2 para ahorrarte confusiones, en especial, si necesitas una bomba de suspensión, ya que su funcionamiento e inflado es incompatible con estas bombas.