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Cascos de Ciclismo de Carretera - Seguridad Sobre Asfalto

Sofisticados y altamente aerodinámicos, los cascos de ciclismo de carretera son accesorios indispensables que, no solo protegen, también participan en tu éxito. Ya no solo es una cuestión de forma, también de lo a gusto que estás con él, de la ventilación que ofrece su diseño. Los mejores materiales confluyen en una serie de tecnologías que mejoran el aerodinamismo y que pueden combinarse con otro equipamiento, como gafas, al igual que emplearse en otras disciplinas como el triatlón. Leer más

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Características del casco de ciclismo de carretera

El diseño del casco de ciclismo de carretera no es muy distinto al de otros accesorios de este tipo. Quizá la gran diferencia esté ante los cascos MTB y gravel, en los que impera la resistencia frente a los aspectos aerodinámicos. Por ello, los cascos para carretera dan énfasis a la forma y cómo gracias a esta se reduce la resistencia al viento. Esto implica, aparte de mayor velocidad, un incremento en la seguridad en curva, la capacidad para arriesgar y arañar tiempo al cronómetro con tu bicicleta.

Consejos de compra

Aunque la prioridad sea escoger un casco de ciclismo de carretera que ofrezca múltiples beneficios, existe tanto equipamiento a tu disposición que, en ocasiones, la decisión pasa por primar las partes que más nos convienen.

Diseño de la carcasa

La carcasa otorga al casco su forma característica. La de los cascos de ciclismo de carretera es ligera, fabricada en materiales plásticos de reconocida resistencia, como el policarbonato y la aramida, una fibra sintética muy resistente al calor.

Como la ropa deportiva, la carcasa presenta aberturas que favorecen la transpirabilidad. El casco no tiene que ser hermético, ni tan siquiera en invierno. La distribución de los canales de flujo de aire y las microrejillas depende de cada fabricante, aunque está claro que su número y la forma que adopten redefine por completo la experiencia con el casco.

Igualmente, al ser la parte que queda a la vista de todos, las mejores marcas diseñan sus cascos de ciclismo para bicicletas con patrones atractivos que, a su vez, sean visibles. Por ello, añaden detalles reflectantes que se pongan a trabajar en condiciones de escasa luz o visibilidad. Recuerda que esto ya no es un asunto estético ni de precio, es una cuestión de seguridad en la práctica del ciclismo.

Sistemas de ajuste

El sistema de ajuste es otro aspecto de la seguridad del casco de bicicleta que debe ir paralelo a la comodidad. Un casco mal ajustado es peligroso, al igual que otro excesivamente prieto. La idea es que, en el momento del impacto, el casco no se desplace, pero sí la estructura interna, que basculará en la dirección del impacto mientras hace su trabajo.

El ajuste del casco de ciclismo de carretera incluye correas y accesorios de sujeción a lo largo de la cabeza que van desde el lóbulo occipital al mentón, donde acostumbran a cerrarse. Suelen hacerlo con una hebilla y unas correas adicionales que se adaptan a la forma de nuestro mentón tanto si es un casco para hombres como si está destinado para mujeres o niños.

Aunque no se suelen tener muy en cuenta, ya que su efectividad se da por supuesta, los materiales empleados para los ajustes son resistentes e incluyen una mínima elasticidad y pulido que evitará posibles rozaduras en caso de movimientos bruscos. Destaca el cuero sintético, que no causa irritación ni tampoco da problemas a la hora de lavarlo.

Estructura y protección interna

La parte que no se ve de los cascos de ciclismo de carretera esconde tecnologías cruciales, como el relleno de poliestireno expandido que se emplea para absorber los impactos. Esta espuma de alta densidad pesa poco y se reparte homogéneamente entre las diferentes secciones de la carcasa.

Lo mismo puede decirse de las piezas de acolchado adicionales, ubicadas en secciones estratégicas de la cabeza. Según el modelo, son extraíbles para facilitar el lavado, pues recordemos que pasan mucho tiempo en contacto con el pelo o el sudor que liberamos.

La tecnología MIPS, asentada en la mayoría de cascos de ciclismo, protege la cabeza en general, pero también el cerebro. Parece que ambas partes van unidas, pero la verdad es que los efectos de un impacto difieren en ellas.

Cuando un impacto, por ejemplo, llega en diagonal, lo normal es que casco y cabeza giren en la dirección de la inercia. En cambio, el cerebro tiene un comportamiento distinto, no está unido al cráneo en sentido estricto, así que la rotación durante un impacto tiende a generar mayor tensión.

El sistema MIPS divide el interior del casco en una sección fija y una que se desplaza con el impacto. Esta fricción natural entre capas es suficiente para que el cerebro sufra menos daños durante la caída.

Como todo en la bicicleta, el sistema MIPS evoluciona cada año. A día de hoy, el objetivo de las mejores marcas es reducir el peso de este equipamiento, con resultados espectaculares. Algunas de ellas lo llevan un paso más adelante y perfeccionan la fórmula con tecnologías de su propia cosecha.

Extras imprescindibles

Más allá de su funcionamiento, al casco de ciclismo de carretera se le presentan desafíos menores que hacen de un producto bueno, uno excelente.

Ya que los cascos de bicicleta de carretera no suelen tener visera, a diferencia de los cascos MTB, algunos, por el mismo precio, presentan pequeños compartimentos donde guardar las gafas de sol y que estas queden protegidas durante el trayecto. Mucho más cómodo que depender de un bolsillo en el que irán prietas todo el trayecto.

¿Y las personas con pelo largo? También puedes encontrar a la venta cascos de mujer que han sido adaptados para las colas de caballo o trenzas. Se acabó el depender de un recogido; el casco también ofrece más libertad en ese sentido.

¿Cómo elegir la talla de mi casco de bicicleta de carretera?

Como no siempre tenemos tiempo para probarnos la ropa y complementos de ciclismo, va bien saber que los cascos de bicicleta de carretera se dividen en dos categorías principales.

Salvo los cascos de batalla, aquellos de gama baja, la mayoría de cascos de bicicleta tienen tres tallas: pequeña, media y grande.

Antes, tienes que medirte la cabeza. Usa una cinta métrica y envuelve con ella tu cráneo. Ubícala un par de centímetros por encima de las cejas; obtendrás un resultado fiable.

  • La talla pequeña ronda los 51-55 cm
  • La talla mediana: 55-59 cm
  • La talla grande: 59-63 cm

Algunos fabricantes resumen las tallas con dos categorías: hombre, mujer y cascos de niños. Una buena clasificación, pero no llega a ser tan específica como la anterior. De todos modos, los cascos, al incluir piezas regulables, cuentan con cierto margen de acción. Ninguna cabeza quedará excluida.