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Portabidones para Bicicleta - ¿Cómo Elegir el Mejor para tu Bici?

Los portabidones para bicicleta son un elemento crucial dentro de cualquier variedad del ciclismo. Logran que la hidratación sea un gesto sencillo durante la marcha, que el bidón esté siempre al alcance y no corra peligro de caerse por culpa de los baches. Pero, al igual que las propias bicicletas, los portabidones mejoran cada temporada, con diseños cada vez más completos, seguros y ligeros. Supérate cada día con este sencillo accesorio, compatible con todas las bicicletas y disponible con diferentes sistemas de anclaje, desde resistentes ganchos a clásicas abrazaderas. Leer más

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Características del portabidón

El portabidón de la bici es un accesorio cilíndrico que sostiene el bidón y lo mantiene firme durante la marcha. Aprovecha los estándares en bidones, que si bien pueden variar debido a la capacidad o el fabricante, presentan unas líneas similares que no deberían darte problemas.

Según su diseño, la protección del portabidón puede ser completa o parcial. La completa envuelve el bidón en su totalidad, salvo la zona por la que se coge. En estos casos, suele ser la superior. Los bidones de protección parcial, en cambio, presentan una estructura con huecos que facilita el agarre por diferentes puntos. La idea tras este accesorio es facilitar el aerodinamismo de la bicicleta al mismo tiempo que ofrecer un peso ligero que no dificulte la conducción.

¿Dónde instalar el portabidón?

La mayoría de cuadros de bicicleta tienen en cuenta al portabidón. Incluyen agujeros donde atornillarlo, aunque también existen otros sistemas que te permiten ubicarlo en otras partes igual de prácticas.

Así, además del popular tubo que conecta con la tija, el portabidón puede colocarse en la parte trasera, en los raíles del sillín; o en el manillar, donde no puede estar más a mano. El sistema de anclaje difiere en cada caso. Tardarás más en decidir el lugar que fijarlo a la bicicleta.

Materiales empleados en el portabidón

El portabidón para bicicleta se fabrica en tres tipos de materiales. Se diferencian por la relación que existe entre su resistencia y peso.

Plásticos y derivados

En esta categoría tenemos diferentes derivados del plástico, como los termoplásticos, conocidos por su alta resistencia a las temperaturas, siendo la resina y la poliamida los más habituales. Todos destacan por su eficiencia ante los impactos y por la tolerancia que demuestran ante los factores ambientales que erosionan la mayoría de piezas de la bici, como el sol y la lluvia.

Su popularidad y alta demanda logra que estén presentes en la mayoría de bicicletas, tanto de gama baja como de competición, de ahí que sean los más económicos del mercado.

Aluminios y aceros

Los portabidones de aluminio o de acero llevan la resistencia a un nivel superior. El problema es que, a mayor resistencia, mayor es el peso también, de ahí que se vean menos en bicicletas de carretera o en disciplinas donde la velocidad lo es todo.

Por otra parte, al ser unos materiales menos dúctiles, los diseños son básicos, funcionales, sin los detalles sofisticados que presentan los portabidones más aerodinámicos.

Carbono

El carbono es un material estrella en el ciclismo. No solo entre los portabidones, también en toda aquella pieza estructural que quiera reducir su peso drásticamente. Los portabidones de carbono son súper ligeros, eso sí, más vulnerables ante los golpes que otros modelos. En cuanto al diseño, el carbono se deja manipular fácilmente, de ahí que en estos modelos también exista cierta experimentación que beneficia a los ciclistas.

¿Cómo se sujetan los portabidones?

El anclaje del portabidón se encuentra entre las preocupaciones principales de los usuarios. No todas las bicicletas incluyen orificios que facilitan la instalación, así que hay que optar por otras medidas de idéntica seguridad. Igualmente, a veces no basta con transportar un bidón; en rutas largas conviene llevar más de uno. En ese caso, toca añadir nuevos portabidones sin que la estructura de la bici se resienta o tus piernas rocen con ellos durante el pedaleo.

Por medio de tornillos

El anclaje por medio de tornillos es fundamental en las bicis. La mayoría de cuadros incluyen dos tornillos que fijan el portabidones al tubo. En el caso de que tu cuadro no los incluya, tienes dos opciones: pedirle a un profesional que perfore el tubo allí donde te interese instalar el portabidones o aventurarte tú mismo a crear esos agujeros. Eso sí, recuerda que si taladras el cuadro de la bicicleta, lo más probable es que pierdas la garantía de esta, así que… ¡Mucho ojo!

El portabidones de tornillos destaca por su firmeza tras anclarlo. Soporta bien los baches, y en el peor de los casos, siempre puedes ajustar los tornillos con una llave si ves que el traqueteo los ha debilitado.

Por medio de velcros y abrazaderas

Los anclajes por medio de velcros y abrazaderas son menos seguros para los portabidones ya que, aunque se fijan bien, sufren mucho más ante el trasiego del camino y, como ocurre con los velcros, tienden a aflojarse y, finalmente, descolgarse.

Aun así, este sistema es interesante porque soluciona el amarre en cuadros sin tornillos. Además, tú mismo puedes probar y decidir dónde querrás el portabidón, ya que, al igual que son fáciles de poner, se quitan con el mismo gesto.

Toda la practicidad que presentan hay que contrastarla con el deterioro que pueden ocasionar al cuadro. Al ser unas sujeciones con tendencia a moverse, pueden arañar la superficie de los tubos y estropear la pintura de la bici con facilidad. Ocurre con más frecuencia al emplear bridas y abrazaderas, que si bien demuestran su eficacia a la larga, la presión que ejercen tiende a dejar arañazos antiestéticos en los tubos. Eso sí, ningún otro sistema de anclaje gana a las bridas en economía, ya que son baratísimas y pueden sustituirse en un par de minutos. Como solución, plantéate el uso de vinilos o pegatinas protectoras en estas zonas. Tu bici agradecerá el refuerzo.

Anclajes de sillín y manillar

Los anclajes de sillín y manillar han sido diseñados para llevar el portabidón sin sacrificar la aerodinámica de la bicicleta. Los encontrarás en forma de gancho, una sujeción resistente que se acopla al manillar o sobre los raíles del sillín. Al ser un diseño específico, han sido testados a conciencia y son muy eficientes.