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Guardabarros para Bicicleta - En Busca de la Protección Perfecta

Los guardabarros para bicicletas son un accesorio opcional que, en muchos casos, pueden parecer innecesarios. Aunque, una vez los pruebas, ya no puedes prescindir de ellos. Gracias a su diseño ganas en seguridad, en higiene y añades un extra de protección a la bici que le irá de maravilla contra el agua y el barro, principales causantes del deterioro de muchas piezas fundamentales. ¿Y cuál guardabarros deberías elegir? Las opciones son variadas, desde los que cubren zonas concretas de la bici a los que ofrecen una protección integral contra los obstáculos y la climatología adversa. Leer más

¿Para qué sirven los guardabarros de bicicleta?

La principal función de los guardabarros para bicicleta es la protección de la bici. Son un accesorio equivalente a tu casco, un recurso que puede reducir considerablemente los daños durante un accidente. Tampoco hay que pensar que, mientras los uses, eres inmune a todo lo que salga en tu camino; digamos que tolerarás mejor las rozaduras de arbustos y ramas, así como de los guijarros que las ruedas de bicicleta proyectan en todas direcciones. En cualquier caso, instalar guardabarros a tu bicicleta es una adición a las protecciones habituales como el casco, las coderas o las rodilleras que se emplean en disciplinas extremas.

La segunda función de los guardabarros es higiénica. Cuanto más polvo y barro rechazan, menos se ensucia tu equipo. Parece extraño preocuparse por estos detalles cuando existen lavadoras que dejan tu ropa de ciclismo como nueva, pero si lo piensas, toda una jornada subiendo y bajando de la bici, recorriendo caminos embarrados, someterá a tus prendas a una humedad constante. Y aunque fuera insignificante, existe riesgo de irritación e infección, sobre todo en las articulaciones y otras zonas sensibles.

La tercera función también se vincula a la higiene, pero de tu bici. Cuanta menos suciedad reciban sus componentes, más vida práctica tendrán. Ocurre especialmente con todas esas piezas con recovecos que se llenan de barro y que, una vez seco, ni desaparece a manguerazos. Los guardabarros de bicicleta reducen de forma llamativa el impacto del barro, el polvo y el agua en la bicicleta. Lo notarás en caso de que le des mucha caña a tu bici.

Tipos de guardabarros

Los tipos de guardabarros se dividen por el nivel de protección que proporcionan y las principales zonas que cubren. Cada ciclista conoce los puntos flacos de su conducción y de los terrenos que acostumbra a recorrer, así que la decisión de incluir uno u otro depende de la estrategia que adoptes.

Guardabarros completos

Son la opción más completa y abarcan casi toda la rueda. Pueden instalarse en la rueda delantera y trasera por medio de unas varillas y/o correas ajustables que facilitan la estabilidad del conjunto. En la mayoría de casos incluyen elementos reflectantes que te hacen más visible en condiciones de poca luz o lluvia intensa. Cada fabricante trata de cubrir con sus modelos de guardabarros las diferentes anchuras de rueda que hay en el mercado.

Este tipo de guardabarros son especialmente útiles en carretera, donde encontramos menos barro. No suelen recomendarse en terrenos agrestes y con mucho barro, ya que este tiende a bloquear el espacio entre el guardabarro y la cubierta y podría derivar en problemas.

Guardabarros parciales

Los guardabarros parciales cubren zonas concretas de la bici. Cada marca ofrece sus propios diseños, así como diferentes anchuras que cubren más o menos componentes de la bicicleta.

Los más habituales son aquellos que se instalan en la tija y protegen la rueda trasera. Van fantásticos para reducir las salpicaduras en el trasero y la espalda.

Otro modelo imprescindible es el guardabarros que se instala en la horquilla de la bicicleta. Ofrecen protección delantera y trasera respecto a esta pieza.

La tercera posibilidad, y no última, son los guardabarros de bicicleta que se instalan en el tubo diagonal. Rechazan con dignidad las salpicaduras de la rueda delantera, las que suelen dejarnos pantalones y zapatillas cubiertas de barro.

Los guardabarros parciales ofrecen muchas posibilidades, ya que la mayoría son combinables. 

¿Cómo debería ser el guardabarros perfecto?

El guardabarros de bicicleta perfecto tiene en cuenta las principales eventualidades que se dan en la ruta, tanto si ruedas por carretera como si conduces una bicicleta de montaña.

Lo primero es atender a la compatibilidad del cuadro con el guardabarros y los anclajes que este emplea. Algunos cuadros incluyen orificios que facilitan esta labor; en otros, tendrás que hacerlos por tu cuenta o pedirle a un profesional que los taladre. Una vez instalado, interesa que no entorpezca tus movimientos y ni por asomo rocen con las piernas durante el pedaleo.

Muchos ciclistas se interesan por el recorrido del guardabarros. Trabaja por una lógica sencilla: a más longitud, más protección, aunque, eso sí, a más guardabarros, más peso global de la bici, algo que puede ser contraproducente si lo que buscas es ir a toda pastilla. En algunos casos, los guardabarros de bicicleta incluyen faldones que aportan protección adicional ante las salpicaduras.

Si en tus rutas incluyes equipaje, comprueba antes de comprar un guardabarros de bicicleta que sea compatible con el portabultos, tanto vacío como cargado.

Confirma también la medida del guardabarros respecto a la rueda. Ten en cuenta que el ancho del guardabarros tiene que ser 10 mm superior a la rueda y que este no quede muy ceñido. Así evitarás las obstrucciones por barro, la pesadilla de todo rider de montaña.

Y ya que le exigimos tantas ventajas al guardabarros, también podemos pedirle que sean bonitos. Las mejores marcas lo tienen en cuenta, no quieren que sus guardabarros sean trozos de plástico que afean la bici, por ello ofrecen diseños de líneas aerodinámicas, en el caso de los guardabarros para bicicletas de carretera, o llamativos ángulos, como podemos encontrar en las mountain bikes.