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Frenos de Disco: Sácales el Máximo Rendimiento

El sistema de frenado con frenos de disco implicó un antes y un después en el ciclismo. En especial, en el MTB, donde las bicicletas de montaña ya vienen de serie con ellos. Poco a poco, se han impuesto al tradicional sistema de frenado V-Brake, siendo más precisos y resistentes al desgaste. Por ello, resultan idóneos para recorridos técnicos y exigentes. Leer más

¿Qué son los frenos de disco?

El freno de disco no es un componente concreto de la bicicleta, sino todo un sistema de freno de la bicicleta. Su funcionamiento es fácil de entender: al activarlos, las pastillas de freno, ubicadas en la pinza, se cierran sobre el disco de freno, instalado en la rueda. Esta fricción detiene la rueda progresivamente o de inmediato, dependiendo de la presión ejercida.

En disciplinas técnicas, caracterizadas por constantes cambios de ritmo, el dominio de los frenos de disco de bicicleta es fundamental.

Diferencia respecto a los frenos de aro

Los frenos de aro son los más populares del mercado. Llevan años en circulación y aun siendo buenos para el ciclismo en general, han perdido bastante terreno respecto a los frenos de disco.

El freno de aro se diferencia de otros porque, a la hora de frenar, la fuerza se ejerce directamente en el aro de la rueda. En esta categoría entran sistemas de frenado como el V-Brake, el cantilever o el caliper.

Ni son mejores ni peores que los frenos de disco, cada uno presenta unas características propias que atraen a más o menos ciclistas. En ocasiones, la decisión depende de las necesidades de frenado, en otras, del mantenimiento, ya sea la inversión en tiempo o el coste de los recambios.

Ventajas de los frenos de disco de bicicleta

  • La capacidad de frenada es superior en muchos sentidos. Se aprecia sobre todo en superficies húmedas o con una fuerte presencia de humedad en el ambiente.
  • Permiten una frenada más técnica, progresiva.
  • Al no intervenir la llanta en la frenada, ésta se deteriora menos. Le ahorras calentamientos, desprendimientos y delaminaciones (separación de las capas que componen la llanta).
  • Haces menos fuerza a la hora de frenar, algo que se agradece en pendientes. El tren superior se fatiga menos.
  • Podemos emplear cubiertas más anchas, algo que redunda en la comodidad y la seguridad de la bicicleta.
     

Tipos de frenos de disco

Los frenos de disco de bicicleta se dividen en frenos hidráulicos y mecánicos. Esta división implica comportamientos totalmente distintos, tanto de uso como de mantenimiento.

  • Los frenos mecánicos funcionan por medio de un cable de acero que, al presionarlo, empuja las pastillas y activa el freno. A más fuerza, más seca la frenada, llegando a ser un poco brusca. A su favor tiene que sea un sistema de frenado ligero y de mantenimiento sencillo.
  • En los frenos hidráulicos la presión no es manual, se realiza a través de fluidos. En concreto, un aceite especializado (aceite mineral o DOT). Este se introduce en la bomba de freno y se activa a través de la maneta, que lo envía al latiguillo y de ahí a la pinza, donde se inicia el proceso de frenada.
     

Partes de los frenos de disco

En sí, aunque formen parte de un sistema mayor, el funcionamiento de los frenos de disco de bicicleta gira en torno a dos componentes: el disco de freno y las pastillas de freno.

Discos de freno

Si te interesa cambiar o reparar tu disco de freno, vale la pena atender a sus dimensiones. A más diámetro, mayor capacidad de frenada. Recomiendan un rango de 160 a 203 milímetros, siendo los más pequeños aquellos irían bien en un rally y los más grandes los necesarios en descenso.

Asesórate antes de comprar un disco de freno, pues la decisión puede influir en tu rendimiento sobre la bici.

Otro factor a tener en cuenta con los discos de freno es la refrigeración del diseño. Al frenar, el disco se calienta. Toda temperatura que podamos reducir facilitará la frenada y reducirá el desgaste de la pieza.

Por último, atiende al anclaje y contrástalo con los bujes de la rueda en la que el freno irá instalado. Existen infinidad de diseños en el mercado, así que la compatibilidad no está garantizada.

Pastillas de freno

La elección de unas pastillas de freno también repercute en la frenada. Existen tres tipos que se diferencian, principalmente, por su comportamiento:

  • Pastillas sinterizadas o metálicas. Llamadas así por los materiales que las componen, este tipo de pastillas son duraderas y resistentes, en especial, ante el agua, el barro y la humedad.
  • Pastillas orgánicas. Compuestas por fibras orgánicas e inorgánicas que, posteriormente, se ensamblan con resinas, estas pastillas tienen mejor “mordida” que las sinterizadas y son menos ruidosas, si bien requieren una mayor atención, ya que tienden al deterioro rápido.
  • Pastillas semimetálicas. Representan a lo mejor de dos mundos: la combinación de pastillas sinterizadas y orgánicas. De este modo, se mantiene la efectividad de la “mordida” inicial y la alta resistencia a las temperaturas, pero, por otra parte, el desgaste sigue siendo llamativo. Eso sí, son las más silenciosas del mercado.
     

Mantenimiento de los frenos de disco de bicicleta

Al ser un componente de bicicleta sometido a mucha tensión, el freno de disco requiere cuidados concretos.

El primero, un mantenimiento regular. Este consejo vale para cualquier otra parte de la bicicleta, aunque en este caso hay más en juego.

Para empezar, al disco de freno le puedes aplicar un producto de limpieza de bicicletas especializado. También alcohol, aunque los primeros darán mejores resultados.

En cambio, las pastillas requieren atenciones precisas, ya que, a medida que se desgasten, tenderán a cristalizarse. En estos casos, lijarlas suele dar buenos resultados y alargará su vida.