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La Cadena de Bicicleta - Partes, Tipos y Mantenimiento

La cadena de bicicleta es un componente de la transmisión cuyo funcionamiento suele darse por asumido. Solo los profesionales y aquellas personas que han introducido el ciclismo en su día a día entienden su relevancia en la transmisión de la bicicleta, cómo la energía de pedaleo se transmite a través de ella y cómo la más mínima modificación en su comportamiento puede alterar el rendimiento. La cadena de bicicleta es una de esas piezas que requiere atención continuada y meticulosa, ya que, de no tenerla, rápidamente dará problemas que pueden derivar en accidentes. Leer más

¿Cómo funciona una cadena de bicicleta?

La cadena de bicicleta es un componente mecánico compuesto por una serie de eslabones articulados en forma de rodillo. Entre ellos se intercalan pequeñas placas y pernos (también llamados burletes y pins) que mantienen la cohesión de la cadena.

En sí, su forma y mecanismo recuerda a las cadenas clásicas de eslabones, lo suficientemente alargada para conectar la rueda trasera con las bielas y el plato central y permitir así que, gracias al pedaleo, la bicicleta avance. Esta conexión debe ser exacta, sin rodamientos, por ello piñones y platos presentan secciones dentadas que encajan entre ellas para que el movimiento sea fluido y sin interrupciones.

Materiales de la cadena de bicicleta

La cadena de bici se fabrica en un amplio rango de materiales. La elección depende de tu presupuesto. El más habitual es el acero en diferentes modalidades: inoxidable, con baño metálico o en combinación con zinc o níquel. Cada uno representa una resistencia distinta ante las inclemencias del clima y requiere un mantenimiento específico, aunque, por lo general, siguen las mismas líneas de higiene y recambio.

Los pines también presentan distintas constituciones, llegando a fabricarse en acero, plástico o incluyendo sustancias autolubricantes. Estas últimas definen la articulación de la cadena.

Entendiendo los eslabones de la bicicleta

Fundamentales en la cadena de bici, los eslabones se componen de dos parejas de placas, unas exteriores y otras interiores, unidas por un perno y un rodillo. Debido a su forma, pueden dividirse entre eslabones macho y eslabones hembra, cuya principal diferencia es que unos incluyen dos rodillos y los otros, dos pasadores. Esta simetría permite el encaje perfecto entre los eslabones.

En algunos modelos, como las cadenas de las bicicletas BMX, singlespeeds y fixies, los eslabones convencionales se sustituyen por medios eslabones que incluyen en su diseño la parte hembra y macho, así como el rodillo y el pasador necesarios para el encaje.

Tipos de cadenas de bici

Las cadenas se dividen por velocidad. Las velocidades dependen del número de piñones que incluye el cassette de la bici. Van de las 6 a las 10 velocidades y, al contrario de la creencia popular, la velocidad se mide por el ancho de la cadena, no por su longitud. Este ancho se mide a partir de la separación entre pines. Esto no impide que existan cadenas más largas o más cortas de lo habitual, con más o menos eslabones. Depende del diseño de la bicicleta y el espacio que emplea la transmisión, un detalle a tener en cuenta cuando la instalamos por primera vez.

En sí, no existe una longitud correcta, e incluso bicicletas de la misma marca pueden presentar distancias entre el pedalier y la rueda que impliquen diferente número de eslabones.

Lo que sí debes tener en cuenta cuando compras una cadena de bici es que, según la marca, el diseño de los eslabones puede ser ligeramente distinto. Igualmente, las cadenas de bicicleta vienen con más eslabones de los que necesitarás, por lo que tendrás que quitar los sobrantes en una proporción equivalente a los que tenía tu antigua cadena de bici. Para ello, emplea un tronchacadenas para unir o separar los eslabones. A no ser que sean eslabones rápidos, que pueden manipularse con la mano, el tronchacadenas es exclusivo para esta tarea.

Mantenimiento de la cadena de bicicleta

La cadena es el componente de la bicicleta que antes se resiente ante la falta de higiene. El óxido le acecha con el uso, así que conviene limpiarla regularmente. Además, el barro seco puede causar daños irreparables en los eslabones.

Algo parecido ocurre con la falta de lubricación, que puede derivar en problemas tales como la ya mencionada oxidación, fallos con los cambios, pobre articulación de la cadena y desperfectos que afectarán a los platos y los piñones.

La primera fase de la limpieza de la cadena de bici tiene un ingrediente al alcance de todos: el agua. Podemos mezclarla con un desengrasante o con aceite lubricante para mayor efectividad, pero, eso sí, el secado ha de ser perfecto para que no queden residuos de estos productos. Si quieres obtener mejores resultados, puedes emplear herramientas específicas o una sencilla brocha o cepillo de cerdas.

Una vez la cadena de bici está limpia, es el momento de lubricarla. La elección del lubricante depende de las condiciones climatológicas y las características de la ruta. Por ejemplo, si hay una fuerte presencia de barro, puedes emplear teflón, material repelente de la humedad. Por otra parte, algunos lubricantes se llevan mejor con los elementos no metálicos de la cadena, como los piñones traseros, que, según el modelo de cadena de bici, pueden ser de plástico y no conviene ponerlos en contacto con productos abrasivos. La variedad de aceites lubricantes en el mercado es enorme, así que ten muy claras tus prioridades antes de adquirir uno. 

La mejor forma de saber si la cadena de bici necesita engrase, es pasarle un trapo antes de emplearla. Si mancha, es que aún conserva el engrasado de la última vez.