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Pedales de Bicicleta: Tipos y Consejos de Compra

Los pedales son una pieza de la bicicleta que siempre tenemos presente. Digamos que en ellos comienza la experiencia con la bici, se ponen en marcha los procesos que te harán disfrutar tanto de un paseo como de ganar una competición. Los pedales son un accesorio que aúna funcionalidad y estética, ya que debe adaptarse perfectamente al conjunto de la bicicleta. Leer más

¿Qué función tienen los pedales de bicicleta?

Los pedales de la bicicleta son uno de los tres puntos de contacto fundamentales entre el ciclista y la bici. Los otros son el sillín y el manillar. Los pedales, en concreto, albergan los pies, la parte de nuestro cuerpo que genera la fuerza necesaria para poner la bicicleta en movimiento.

El movimiento de pedaleo inicia una serie de procesos que desplazan la bicicleta, una energía que recorre todas las piezas que componen la transmisión, desde las bielas a la cadena de la bicicleta. Esta potencia culmina en la rueda trasera, que comienza a moverse y, por lo tanto, inicia el desplazamiento.

La correcta elección de los pedales influye en este proceso. La idea es que los pedales de la bicicleta optimicen al máximo nuestros esfuerzos, aparte de resultar cómodos para que toda esa tensión no se gire en nuestra contra.

Tipos de pedales de bicicleta

Pedales de bicicleta hay tantos como modelos de bici, pero, en general, suelen dividirse en tres grandes grupos:

  • Pedales de plataforma o sin fijación.
  • Pedales simples enjaulados o que incluyen punteras o correas
  • Pedales automáticos

Los pedales de plataforma son un modelo clásico que aún sigue vigente. Su diseño es plano, amplio, pensado para albergar los pies y que estos dispongan de movilidad y estabilidad amplia.

Son la opción más popular porque no establecen restricciones, ninguna pieza agarra el pie y, por lo tanto, separarlos de los pedales es más fácil en caso de accidente. Son valiosos en disciplinas de montaña debido a los cambios de ritmo que suelen darse al enfrentar los obstáculos.

Los pedales de plataforma también admite todo tipo de calzado, siempre y cuando las suelas no resbalen. Por lo demás, son tan avanzados tecnológicamente como los otros tipos de pedales, no tienen nada que envidiar a sus hermanos, así que la decisión de comprarlos o no es, en el fondo, subjetiva.

Los pedales con jaula o punteras son pedales de bicicleta sofisticados, orientados al rendimiento. En sí, son diseños obsoletos aunque aún haya en el mercado muchas bicicletas que los incluyan. En la actualidad, es más habitual instalar calas a las zapatillas, que cumplen una función parecida y son más seguras. Estos pedales tienen mala fama en el ciclismo de montaña por el riesgo que existe a que el pie quede atrapado en ellos durante un accidente.

Los pedales automáticos o clipless han sido diseñados para trabajar en equipo con las calas. Incluyen los orificios que las albergan, de ahí que al comprarlos tengas que fijarte en ellos para garantizar un perfecto acople.

En sí, con los pedales automáticos te vuelves uno con la bici. No pierdes energía al pedalear, como puede llegar a suceder con los pedales simples. En sí, son un diseño eficiente, ligero, pero que también tiene su aprendizaje, ya que liberarse del mecanismo no es automático y puedes verte en más de un aprieto si no practicaste previamente con él. Aun así, el ángulo de liberación es un sistema sofisticado que emplea tecnologías en constante mejora; han sido diseñadas para reducir al máximo cualquier sorpresa.

Cómo escoger los pedales de tu bicicleta

El primer aspecto a tener en cuenta a la hora de comprar pedales MTB, pedales de carretera o pedales BMX es la variedad que deseas practicar. Los pedales simples son más que suficientes para el uso urbano, mientras que disciplinas extremas o acrobáticas, en las que el éxito se decide en segundos, evitan los pedales automáticos o aquellos en los que el pie queda atrapado por clips o jaulas. En cambio, estos recursos son perfectos en marcha continuada, donde lo ideal es mantener el ritmo y establecer una postura ergonómica que nos haga ganar segundos.

El segundo gran punto a tener en cuenta es la compatibilidad entre pedal y zapatillas. La decisión es fácil con los pedales básicos o los pedales con fijación de clip o cinta que, además, pueden regularse con facilidad. La cosa se complica con los pedales automáticos, que requieren de la complicidad entre la cala y el mecanismo en el que se ajusta.

La elección de las calas es fundamental, ya que podemos encontrarnos calas que fijan el pie al pedal completamente y otras que permiten cierto juego que puede ser, según el modelo, lateral o delantero. A este juego recibe el nombre de flotabilidad del pedal.

Mantenimiento de los pedales de bicicleta

Los pedales de la bicicleta sufren mucho estrés. Ya no solo porque están en movimiento y la fricción los deteriora, también porque la proximidad con el suelo los embrutece fácilmente. La tierra, el barro y cualquier otra sustancia por la que ruedes puede terminar entre los rodamientos del pedal.

Por ello, el pedal de bicicleta debe estar limpio y engrasado. Al menos, hazlo una vez cada dos o tres semanas. Incluso menos, si estás muy en contacto con ambientes húmedos.

El mantenimiento del pedal no es sencillo, ya que implica desmontarlo casi por completo para eliminar cualquier impureza que haya acumulado entre tuercas y rodamientos. Sé metódico y emplea productos que no afecten a las piezas, como el alcohol isopropílico y desengrasantes fabricados para tal uso.

Desatender los pedales desembocará en una mala experiencia sobre la bicicleta, en crujidos constantes y una pedalada irregular que puede derivar en accidente.