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Comprar Cubiertas de Bicicleta: Consejos Básicos

Comprar cubiertas de bicicleta no es fácil debido a los numerosos factores que intervienen en la elección. Hablamos de un componente decisivo en el funcionamiento de la bicicleta en el que confluyen todas las energías que gastamos pedaleando. Aspectos como las dimensiones de la rueda y la forma en la que se instala la cubierta determinan el máximo rendimiento que podemos obtener de ella. Escoger correctamente establece la diferencia entre hacer un uso recreativo de la bici o dar el primer paso hacia la profesionalidad. Leer más

¿Cómo son las cubiertas de bicicleta?

Las cubiertas de bicicleta es un recubrimiento que envuelve por completo a la rueda. Sin él, directamente, no habría giro; sería lo mismo que conducir un coche sin neumáticos. Por ello, muchos ciclistas emplean esta idea, la del neumático, para referirse a las cubiertas, si bien no son exactamente lo mismo.

Las cubiertas de bicicleta se comercializan en diferentes grosores para ofrecer un agarre distinto según la disciplina que practiquemos. También presentan patrones de rodadura (los dibujos de la superficie) que, según su diseño, proporcionan más o menos agarre.

Los patrones de rodadura varían según el terreno que recorres. Las cubiertas de bicicleta para carretera casi no presentan dibujo, ya que la resistencia del asfalto es mínima. Las fabrican para optimizar la velocidad. En cambio, las cubiertas MTB o las cubiertas de BMX ofrecen patrones más complejos que, entre otras funciones, facilitan el agarre en suelos resbaladizos e inestables. Cada fabricante apuesta por unos patrones de rodadura distintos, complicando un poco más la elección de la mejor cubierta de bicicleta.

Cubiertas según el método de instalación

Las cubiertas no vienen con la llanta; se instalan en ella atendiendo a las dimensiones de la rueda. Según el procedimiento de colocación, las cubiertas se dividen en tres grandes grupos y una serie de opciones alternativas que combinan aspectos de las anteriores o, directamente, aspiran a crear una nueva tradición de cubiertas. Las mejores marcas ponen mucha energía en mejorar sus diseños, siempre en busca de soluciones herméticas que hagan de la cubierta una segunda piel para la rueda.

Las cubiertas estándar no tiene mucho misterio. Presentan forma de herradura, así que, por esa sección abierta se introduce la rueda. A partir de ahí, se ajusta todo lo posible para evitar filtraciones, ya que cualquier cuerpo extraño que penetre en la cubierta puede convertirse en el principio de su final. Lo mismo ocurre con el agua y el barro que se cuelen en el interior; como residuo, pueden afectar tanto al rendimiento de la rueda como de la cubierta.

Las cubiertas tubulares agarran la llanta por completo, no presentan aberturas que faciliten el encaje. El resultado es más estanco, aunque, eso sí, presenta mayor dificultad de instalación, con un uso de cierres específicos que requieren cierta experiencia para aplicarlos.

Las cubiertas tubeless son la opción más novedosa dentro de las cubiertas de bicicleta. A diferencia de otros tipos, no incluyen cámara de aire, por lo que redefinen por completo la experiencia ciclista. Con ellas ganas una reducción considerable de peso y mayor adaptabilidad frente a los obstáculos, ya que, al mediar menos presión de rueda, la superficie que recorres se percibe antes. Es decir, aumenta la sensibilidad respecto al suelo y, por lo tanto, se incrementa el agarre, la resistencia a la rodadura y la resolución efectiva de los obstáculos.

Funciones de la cubierta de bicicleta

Transmitir la energía de pedaleo

En la cubierta de la bicicleta desembocan nuestros esfuerzos. El pedaleo es comunicación constante con la superficie que recorres, así que toda dificultad que esta presente se verá traducida en un mayor esfuerzo. Existe una conversación entre la energía que proporcionas y la que luego se libera con la bici. Una buena cubierta de bicicleta logra que la pérdida sea mínima. 

Para obtener un mejor rendimiento en este sentido, atendemos a factores como el ancho de la rueda, a la ya comentada banda de rodadura, a la presión de la cubierta y a sus compuestos, que pueden ser duros u ofrecer un TPI alto.

Agarre y frenada

Cada cubierta ofrece una respuesta distinta al frenado. A más agarre por parte de la cubierta de la bici, mayor la eficacia de la frenada, en especial, en terrenos resbaladizos.

Para evitar que la cubierta patine, atendemos nuevamente a sus compuestos, donde encontramos materiales específicos para cada superficie. La banda de rodadura y la presión de las ruedas vuelven a mostrarse imprescindibles a la hora de obtener la mejor experiencia.

Tener más control sobre el agarre también implica un control superior de la trayectoria. Este detalle se advierte en el ciclismo de carretera, donde el agarre es primordial, tanto en curva como en recta.

Soportar el peso del ciclista

En cuestiones de rendimiento, siempre hablamos del peso de la bicicleta y sus componentes, pero la verdad es que nuestro propio peso también es fundamental. La cubierta de bicicleta se diseña con toda esta suma en mente, a la que también hemos de añadir los extras representados por el equipaje que carguemos.

Aproximadamente, una bicicleta estándar admite hasta 120 kilos de peso. Algunos modelos recreativos y las bicicletas eléctricas pueden ampliar, puntualmente, este límite.

La respuesta de la cubierta al peso se ve reflejado durante el desplazamiento y las frenadas, que resultarán más precisas si hemos sabido compensar la carga con la presión de inflado de la cubierta.

Esta acción no es sencilla, requiere cierto conocimiento de la cubierta. A favor tienes que los fabricantes especifican el margen de inflado de sus productos, así no te quedarás corto o la inflarás por encima de sus posibilidades.

Resistencia ante los obstáculos

Sobre la cubierta recaen muchas tensiones. La más importante es la que generan los obstáculos. Dependiendo de la magnitud del impacto, el resultado puede ser una pérdida de control temporal de la bici o un fatídico pinchazo que ponga fin a la ruta. Por si acaso, lleva encima algunos parches para la reparación de pinchazos.

El aire contenido en la cubierta se encarga de absorber tales impactos. Si a esto le sumamos la flexibilidad de la propia cubierta, vemos que la combinación de materiales y la comprensión del aire mejoran la dirección y la suspensión general de la bici. Lo notarás en el sillín y el manillar, que vibrarán menos y, en el caso del manillar, será más manejable.