Devolución gratuita
Más de 800 marcas
Envío gratuito a partir de 100 €6

Elegir la Cinta de Manillar Más Efectiva

La cinta de manillar es un accesorio que, a simple vista, parece que solo interesa por sus funciones estéticas. Un error, porque sus propiedades son más amplias, todas ellas relacionadas con el manejo de la bicicleta y la mejora del confort en ruta. La correcta elección de la cinta de manillar depende del uso que le daremos y, en especial, de nuestra relación con el manillar de la bici. Igualmente, qué sería de la cinta de manillar sin los tapones de puño que las fijan. Un pequeño gran accesorio que amplía la durabilidad del manillar y evita accidentes más aparatosos. Leer más

¿Qué es una cinta para manillar?

La cinta de manillar es un periférico de la bicicleta que, como su nombre indica, se aplica al manillar, ya sea en zonas concretas, como las secciones que más agarramos, o en su totalidad, si tu variante implica muchos cambios de postura. Este accesorio es un recubrimiento resistente y con cierto acolchado que, además de proteger el manillar, facilita el agarre en la zona de los puños. Esto también supone una reducción considerable de las vibraciones que el terreno genera, factor que mejora la conducción y previene la tensión y la fatiga que puedan darse en muñecas y manos.

Características de la cinta de manillar perfecta

La tecnología y materiales utilizados en la fabricación de cintas de manillar ha progresado tanto en los últimos tiempos que un accesorio en apariencia sencillo ofrece infinidad de posibilidades.

Para empezar, interesan los materiales con los que han fabricado la cinta. Lo habitual son los polímeros, productos de origen plástico que destacan por su resistencia y su capacidad para soportar los impactos, pero también puedes encontrar corchos sintéticos de una resistencia similar e incluso superior. Las cintas de manillar se ofrecen en distintos grosores, todo depende de la sofisticación de los materiales y otros tratamientos que se apliquen sobre su superficie.

Lo importante es que el grosor no complique la adherencia de la cinta. Por lo general, te encontrarás con cintas de manillar que van del 1,5 cm en adelante. Los grosores más llamativos acostumbran a verse en manillares de bicicletas de montaña, aunque todo es una cuestión de gustos y hábitos sobre la bici.

Las cintas de manillar presentan patrones de agarre muy variados. Cada fabricante ofrece sus propios diseños. Lo que parece un simple dibujo es un patrón muy estudiado que facilita diferentes posturas sobre la bici y, sobre todo, evita que el sudor se concentre en las manos y dificulte la maniobra.

La parte estética también es importante en las cintas de manillar. Su colocación añade color al conjunto, llegando a redefinir un manillar sencillo. Aquí todo depende de tu buen gusto o las ganas que tengas de llamar la atención. Modelos avanzados de cinta de manillar ofrecen colores y texturas que recuerdan a otros materiales, como el cuero. Las posibilidades son casi infinitas.

¿Cuándo sustituir la cinta de manillar?

La cinta de manillar tiene una vida práctica que varía según el fabricante y la zona que cubre. Depende de la intensidad de uso, de las salidas que haces a la semana y de las condiciones climatológicas de tu zona. Aunque en esencia sea un material protector, sufre como otras partes de la bicicleta las inclemencias de la lluvia o de un exceso de sol.

Los materiales empleados en la fabricación de la cinta de manillar también influyen en su durabilidad. Puedes encontrarte un amplio rango. Todo dependerá de la inversión que hagas, aunque por lo general son artículos asequibles que, con una inversión mínima, ofrecen los mejores resultados.

En cualquier caso, lo importante es sustituir la cinta de manillar cuando pierde sus propiedades, como una reducción llamativa de la elasticidad, pérdida de la suavidad al tacto y, definitivamente, cuando ya no absorbe los impactos como el primer día.

¿Cómo cambiar la cinta de manillar?

El procedimiento es sencillo, cuenta con varias fases:

  • Requiere que la bicicleta esté bien fija para que la rueda delantera no haga movimientos bruscos. Un caballete irá bien, o un soporte de pared si piensas hacer el cambio en el taller o el garaje.
  • Limpia el manillar a conciencia con agua y los productos que empleas habitualmente. Que no queden residuos de ningún tipo, en especial, polvo o las hebras que suelen dejar según que trapos.
  • Encinta el manillar empezando por los acoples. Deja cierto margen porque los extremos se doblan en el interior del tubo y luego quedan ocultos por los tapones. Algunos modelos de cinta de manillar ya incluyen una parte final diferenciada que te sirve de guía y colabora en el ajuste.
  • Enrolla los anillos a base de superposiciones. Administra bien la cinta, no vaya a ser que la agotes antes de cubrir todo el manillar.
  • Recuerda que la cinta es elástica. Tiene que estar tensa mientras la enrollas. Respeta en todo momento el sentido de enrollado, que para el lado derecho será en sentido horario y, para el izquierdo, en sentido antihorario.
  • Corta la cinta que exceda y pega ese extremo con un adhesivo especializado para que no genere rebabas. De no hacerlo, es muy probable que, con el uso, los extremos se doblen y la cinta comience a despegarse.
  • Coloca los tapones donde corresponde. El sobrante de la cinta se encargará de que queden prietos al ajustarlos.

Tapones de manillar - Seguridad pasiva con mucho estilo

La elección de los tapones del puño van de la mano de la cinta de manillar que uses. En el mercado, las opciones son inagotables y responden a los gustos de la mayoría de ciclistas, pero también es cierto que la elección de los tapones va más allá de lo estético.

Los tapones de puño son un accesorio que forma parte de la seguridad pasiva de la bicicleta, especialmente en caídas, cuando se pierde el control de la bici y el impacto puede convertir el tubo del manillar en un objeto retorcido que corte o punce.

Por otra parte, los tapones de manillar evitan que la suciedad y la humedad accedan al tubo y, de tal modo, este dure más tiempo. 

Aunque parezca un accesorio insignificante del que podemos prescindir, el tapón del manillar es un extra imprescindible que, por otra parte, resulta muy económico y duradero. Muchos ciclistas compran varios juegos para luego alternarlos. Es una forma fácil de darle un nuevo aspecto a la bicicleta.