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Guardabarros MTB - Protección Fiable para la Bicicleta de Montaña

El guardabarros para MTB es un accesorio necesario en disciplinas que lidian a cada segundo con las salpicaduras de barro y agua. No solo es una cuestión de higiene, también de seguridad, ya que al apostar por un guardabarros delantero, mejoras tu visibilidad y la confianza que pones en el camino, algo que repercute también en la velocidad con la que encaras el recorrido. A la hora de comprarlos, has de tener en cuenta el peso y resistencia del juego de guardabarros así como la compatibilidad con el tirante de la horquilla y el neumático. ¡Y no olvides lo atractiva que se ve la bici con ellos! Leer más

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Cómo son los guardabarros de MTB delanteros y traseros

Los guardabarros en sí son protecciones para bicicletas robustas y con un diseño específico en forma de curva; se ubican en la parte superior de las ruedas para así desviar la mayoría de salpicaduras de agua y barro. También protegen las ruedas de obstáculos menores, como las ramas, los arbustos y las piedras que, al rebotar, te pueden poner en un aprieto al frenar la bici o dañar la pintura del cuadro. Aunque opcionales, no hay profesional que se oponga a un buen guardabarros delantero y trasero, ya que sus ventajas superan con creces a cualquier posible inconveniente que surja derivado del extra de peso que aportan.

¿Cuándo usar un guardabarros para MTB?

Las situaciones en las que el guardabarros puede ser necesario parecen evidentes: cuando la bici puede ensuciarse más de lo que debe. El problema radica en que, como la mayoría de ciclistas prefieren rodar en días soleados, olvidan su utilidad hasta que una buena lluvia les sorprende. 

En general, las siguientes son las circunstancias habituales en las que la presencia de un juego de guardabarros para bicicleta de carretera se impone:

  • Lluvias regulares en tu zona. Vives en una zona muy húmeda, e incluso cuando el día está soleado, las características del terreno hacen que en el camino aún haya muchos charcos que no han acabado de secarse.
  • Frecuentas senderos muy húmedos que están embarrados la mayor parte del año. Es habitual en las proximidades de los ríos o zonas que se riegan con regularidad.
  • Tus ruedas salpican mucho. Acostumbra a ocurrir principalmente con las bicicletas de gravel, bicis de ruedas anchas o con cubiertas de dibujo orientado a la dispersión del agua.
  • Lo tuyo es el cicloturismo, así que, en rutas largas, de las que llegan a durar una semana, es posible que alguna lluvia te sorprenda. Como es de esperar, esta probabilidad aumenta en primavera y otoño.

Consejos para elegir el guardabarros MTB

Teniendo en cuenta estos aspectos, te será más fácil comprar un guardabarros para mountain bike. Hasta cierto punto, estos consejos son igual de válidos para un guardabarros para bicicleta de carretera, aunque en este caso la prioridad siempre será el peso y el aerodinamismo. 

Compatibilidad con el cuadro de la bicicleta

Cada cuadro es un mundo, en especial si está adaptado a un tipo de ciclismo concreto. Antes de comprar el guardabarros MTB, confirma que es compatible, si se deja montar con facilidad en el cuadro. Según el modelo, cuentan con orificios de anclaje o sistemas de sujeción que no requieren atornillado. Suelen fijarse con bridas o abrazaderas que unen el guardabarros con los tubos o la tija de la bici, según la ubicación de la pieza.

Los anclajes con tornillo suelen ser más fiables que los basados en abrazaderas, pero no todos los ciclistas ven bien agujerear el cuadro de forma permanente (o quieren pasar por el taller a que un profesional lo haga). El objetivo en ambos casos es evitar que el guardabarros se suelte o se desplace hacia los lados y que entorpezca la conducción.

Distancia respecto a la rueda

La distancia entre guardabarros y rueda es controvertida, ya que, por motivos aerodinámicos y estéticos, suele ser corta. El problema surge cuando el barro comienza a introducirse en ese espacio y las cubiertas no dan abasto para evacuarlo. La acumulación puede ser tal que afecte a la rodada o, directamente, frene progresivamente la rueda, convirtiendo cada pedalada en un esfuerzo titánico o, de forma expeditiva, poner fin a tus aspiraciones.

Relación con las suspensiones

En el caso de la suspensión delantera, comprueba que haya espacio para el guardabarros entre el puente de la horquilla y la rueda. En caso de que este hueco no sea suficiente para él, lo tendrás que montar sobre el puente. En cuanto a las suspensiones traseras, confirma la distancia de compresión máxima para determinar la ubicación del guardabarros, no sea que este interfiera en el recorrido y repitas problemática.

Dimensiones de las ruedas

El guardabarros MTB tiene que ser compatible con las ruedas de la bici, tanto en diámetro como en grosor. Lo habitual es que las dimensiones del guardabarros excedan a la propia rueda pues, de otro modo, no la protegerían con eficacia. Los expertos recomiendan que el guardabarros supere en 10 mm a la rueda.

Recorrido del guardabarros

En este sentido, los guardabarros de MTB siguen una regla básica: a más recorrido, mayor la protección. Se aprecia en los guardabarros traseros, que acostumbran a ser más largos que los guardabarros delanteros. En cambio, los delanteros son más cortos por delante y más largos por detrás, pues la idea tras su diseño es proteger los pies. Algunos modelos incluyen faldones en materiales como la goma o el cuero que se suman a la batalla contra las salpicaduras.

Materiales y peso

En el catálogo de las mejores marcas puedes encontrar guardabarros para mountain bike en diferentes materiales. Los habituales son los guardabarros de plástico (por su excelente relación entre resistencia y peso), pero también los hay metálicos para aquellas disciplinas con recorridos sin concesiones. Más allá de estos estándares, aparecen “caprichos”, como los guardabarros de carbono, que si bien son muy ligeros y van de perlas para ganar segundos al crono, son menos resistentes y requieren mayor mantenimiento.