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Comprar Zapatillas Running de Mujer y Tenerlas Como el Primer Día

A la hora de comprar zapatillas running de mujer o de hombre atendemos por igual a sus aspectos técnicos como a los estéticos. Queremos que nuestro calzado rinda, pero también que luzca bien. De ahí que cobre gran importancia el cuidado de las zapatillas, que no sucumban antes de tiempo a los rigores del entrenamiento y la competición Leer más

¿Cómo usamos las zapatillas deportivas?

Una zapatilla deportiva tiene muchas vidas.

Aunque los siguientes consejos se centren en las zapatillas de running de mujer, son válidos para las zapatillas de running de hombre y también para el calzado infantil.

En el fondo, los procesos por los que se desgasta una zapatilla son los mismos: 

  • Higiene insuficiente,
  • Uso constante
  • Agresiones del entorno
  • Una conservación incorrecta.

Todos estos factores representan un gasto económico. No puedes ir por la vida con unas zapatillas en mal estado. Te arriesgas a sufrir lesiones importantes. 

Consejos para cuidar tus zapatillas para correr

Ya que durante la competición debes concentrarte en otras cosas, lo mejor es dejar los cuidados de las zapatillas de running para cuando estés en casa.

Airear las zapatillas

Airear las zapatillas es un paso básico una vez has terminado de entrenar o competir. Aunque tengan una pinta horrible, no las dejes mucho tiempo dentro de una bolsa, especialmente, si la zapatilla se ha mojado o ensuciado de barro.

Combate los olores con desodorantes especializados y neutralizadores de olores. Son productos muy específicos, con sus propios requisitos, así que sigue a rajatabla las instrucciones.

Entiende tus zapatillas de running

Si antes de comprarla prestaste atención a los materiales que la componen, sabrás qué medidas tomar para limpiar tu calzado de running.

Por ejemplo, la gran mayoría de zapatillas running de mujer se fabrican en lona, y a la lona siempre se le aplica agua.

Evita los productos abrasivos o específicos, a no ser que estés limpiando un calzado de piel, de por sí más exigente.

Igualmente, tu zapatilla puede reducirse a partes manejables, como la plantilla y los cordones. Ambos tienen un tratamiento distinto al cuerpo de la zapatilla. En el caso de los cordones, no dudes en meterlos en la lavadora junto con el resto de la colada.

En el caso de las plantillas, puedes emplear un remedio casero basado en agua caliente y una proporción de vinagre a la que, nada más hervir, añadirás sal, bicarbonato sódico y romero. Remoja las plantillas en el resultado, una hora de máximo, y luego podrás secarlas al aire libre.

Tratar la suciedad sencilla

No todo el running se da en montañas embarradas. Por ejemplo, la ciudad es más amable en lo que se refiere a desgaste.

Si la suciedad es relativa, el cuidado será sencillo.

Hazte con un paño húmedo para limpiar la superficie y emplea un cepillo suave para los ángulos complicados. Sé concienzuda y, cuando finalices, deja secar tus zapatillas en un ambiente seco, sin variaciones de temperatura exageradas.

Limpiar zapatillas deportivas muy sucias

En estos casos, los consejos son los mismos, aunque probablemente tengas que dedicarle más tiempo.

Lo importante es que actúes rápido.

Primero deja que el barro se seque. No empieces a limpiar si sigue húmedo, ya que puedes esparcirlo por otras secciones que quizá estaban menos sucias.

Una vez confirmes que la superficie está seca, recurre a los paños húmedos y a los cepillos.

Aun así, con el tiempo verás que a tus zapatillas les cuesta recuperar el color y el brillo que tenían nada más comprarlas. Esto es inevitable, aunque queramos mantenerlas al máximo, tarde o temprano, sobre los 900 o 1000 kilómetros, sucumbirán al desgaste.

Evita la lavadora

Meter unas zapatillas running de mujer o de hombre en la lavadora no es recomendable.

Sí que es cierto que algunas lavadoras actuales cuentan con programas para prendas delicadas que, en un principio, podrían funcionar para nuestras zapatillas.

No te fíes. 

Las zapatillas de running son algo más que confección, también incluyen tecnologías que pueden deteriorarse con la temperatura del agua o con el traqueteo del centrifugado.

Secado de las zapatillas running

Tanto si se humedecen durante la competición como sí las mojas durante los cuidados posteriores, las zapatillas tienen que secarse con el mismo cuidado.

Evita exponerlas a fuentes de calor. Resulta tentador dejarlas junto al radiador o aplicarles un secador de pelo a las partes conflictivas, pero este tipo de calores que no son naturales, castigan las fibras más fácilmente e invocan a los hongos en el tejido. Ocurrirá lo mismo al dejarlas muchas horas bajo el sol.

La clave está en encontrar un término medio. Un lugar seco y ventilado en el que las zapatillas mismas puedan secarse y no estén sometidas a cambios bruscos. Evita cajas, bolsas y armarios zapateros hasta que no estén secas del todo.

Un consejo: emplea hormas. No solo porque absorberán parte de la humedad, también porque evitarán que la zapatilla pierda la forma. Las arrugas y deformaciones reducen el confort de tu calzado.

Consejos de uso cotidiano

Los siguientes consejos son hábitos saludables para tus zapatillas de running. Algunos son básicos, pero de tan básicos que son, tendemos a olvidarlos.

El primero pasa por la observación de la propia zapatilla. En concreto, de la suela. Échale un vistazo tras cada uso para detectar el inevitable deterioro.

Esta información te ayudará a anticipar problemas, te dirá que ese tropezón al que no diste importancia es un daño peor de lo que parece.

Esta costumbre también te ayudará a determinar cuándo has de cambiar de calzado de running.

Deja descansar las zapatillas. Trata de alternarlas con otras para que la amortiguación repose. Si sometes la suela a una tensión regular, tarde o temprano dirá basta y tendrás que reemplazar toda la zapatilla (aunque esté impecable).

Los cordones también son fuente de problemas. Unos cordones mal anudados dejan la zapatilla “floja”, lo que repercute en la pisada. Tu propio pie se encargará de generar malos hábitos para compensar esa necesidad, algo que no es recomendable ni por tu salud ni por la de la zapatilla.

Del mismo modo, usa las zapatillas de running dentro de la actividad para la que han sido diseñadas.

Es muy tentador acabar el entrenamiento e irte a hacer unos recados. Este “trabajo” extra es tiempo de uso efectivo que le quitas a las zapatillas, así que lo mejor es reservarlas para el running en sí.