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Sillín MTB: Formas, Medidas y Recomendaciones de Compra

El sillín es uno de esos componentes de la bici que solo se tiene en cuenta cuando se estropea. Por eso mismo, al ciclista iniciado ya le parece perfecto el sillín MTB que viene por defecto al comprar la bicicleta. En cambio, los ciclistas que han dado un paso más hacia la profesionalidad, entienden que la elección correcta de un sillín para mountain bike implica ventajas que pueden mejorar espectacularmente la experiencia sobre la bici. Leer más

Cómo es un sillín MTB

El sillín MTB no difiere en exceso de otros sillines para bicicleta. Presenta una forma ligeramente triangular, siendo más ancho por la parte trasera y más pronunciado por la delantera. La mayor parte del tiempo iremos sentados en la parte más ancha, mientras que la estrecha se usará en momentos puntuales, cuando nos interese desplazar el cuerpo a la hora de ascender una cuesta o, simplemente, para contar con un punto de referencia en el momento de sentarnos y alzarse.

En el fondo, esta forma responde a una lógica postural, ya que así evitamos rozaduras en las piernas a causa del pedaleo. igualmente, te conviene prestar atención a la altura del sillín, ya que, dependiendo de esta, el peso del cuerpo se repartirá de forma distinta.

El sillín de bicicleta de montaña apuesta por la superficie de apoyo, que suele ser amplia y evita las formas pronunciadas. Esta decisión facilita las maniobras laterales, más habituales en las disciplinas de montaña, donde curvas y obstáculos aparecen casi por sorpresa y no dependen tanto de la planificación del circuito.

Medidas del sillín MTB

A la hora de comprar un sillín MTB hay que tener en cuenta dos medidas: la longitud y la anchura. Los sillines MTB miden entre 25 y 28 cm; son mayores que los sillines de bicicleta recreativa.

La anchura es más relevante, ya que determina la talla del sillín. Hay que encontrar el punto intermedio, aunque siempre partirá de tu propia fisionomía. Un sillín MTB demasiado ancho causará roces en la zona ciática que podrían derivar en daños en la musculatura de los glúteos y la entrepierna. Por contra, un sillín demasiado estrecho supondrá una presión en la zona del perineo.

Sabrás que la cosa no va bien porque, por mucho que cambies de postura, te sentirás incómodo o la zona tenderá a hormiguear.

Elegir la anchura del sillín MTB

Las mejores marcas ofrecen dos rangos de anchura para los sillines. El estándar masculino ronda los 130-155 mm, mientras que los femeninos están entre los 134-170 mm. Piensa que el sillín no solo determina tu postura, también la ubicación de otros complementos indispensables para la bici. A la que quieras darte cuenta, verás que el espacio disponible es menor de lo que parece a simple vista.

El cálculo más efectivo para obtener la anchura recomendada surge de la separación entre las crestas de los huesos isquiones. La presión debe recaer sobre ellos, para nada en zonas sensibles, de ahí que interese que, a esa distancia, le sumes un par de centímetros para así contar con un margen mínimo de maniobra.

Localizar los isquiones es tan sencillo como sentarse sobre tus propias manos. Los isquiones se palpan con facilidad. Tú mismo los notarás al sentarte en el sillín, así que si estos quedan fuera de la superficie de apoyo, ya puedes cambiarte a otro modelo.

Respecto a las diferencias entre hombres y mujeres, ten en cuenta que los sillines MTB de mujer serán unos dos centímetros más anchos y un 1 cm más cortos.

Consejos a la hora de comprar un sillín MTB

Más allá de las medidas del sillín y que haga buenas migas con la tija de tu mountain bike, vale la pena atender a factores adicionales como su forma. Mucha gente se deja guiar por la estética y, a la larga, este capricho acaba saliendo caro.

Lo mismo ocurre con la suavidad de los materiales al tacto, que son un falso indicador de su comodidad. Para recorridos cortos, está claro que la suavidad es un factor favorable, pero hablamos de sillines MTB, pensados para soportar mucho peso durante tiempos prolongados, así que la suavidad tendría que ser el factor menos llamativo a la hora de comprarlo.

Tampoco te obsesiones con el peso del sillín, ya que la cosa va de unos gramos y si, para ganarlos, tenemos que sacrificar el confort, no vale la pena. De nada sirve ganar unas décimas de segundo en cada pedalada si luego las molestias nos impiden alcanzar nuestro destino. En estos casos, vale más la pena arañar gramos en la estructura, por ejemplo, en el cuadro de la bicicleta.

Una alternativa son las fundas de gel, que si bien son útiles y cómodas, tampoco se pueden comprar a la ligera. Antes deberías confirmar que se mantengan siempre en su sitio y que transpiren lo suficiente como para no sobrecalentar el sillín. En estos casos, quizá sea igual de interesante escoger un culotte que compense ese confort perdido.

Otro consejo que facilitará tu compra es prestar atención a los materiales. Los hay muy técnicos, como el caucho natural vulcanizado, perfecto para situaciones de llamativa humedad; o materiales más tradicionales, como el nylon, empleado principalmente en las cubiertas de sillín. Esta protección puede ser total o parcial, exclusiva de las zonas en las que recae la mayor presión.

Aquí también sería conveniente recordar tus hábitos ciclistas, ya que los menos depurados quizá se puedan compensar con un sillín de acolchado específico.

La ausencia de acolchado en ciertas zonas o, directamente, las aperturas estratégicas del sillín, son muy habituales en los sillines MTB que ofrecen protección prostática. Ciertas posturas sobre la bici o estilos de pedaleo suelen generar problemas en la zona del perineo, como presión excesiva o sensación de adormecimiento en la zona de los genitales. Si es tu caso, quizás debas optar por un sillín MTB modificado en ese sentido.